Aunque la veáis como recién parida, en realidad la mujer hermética nació hace unos años, una noche de marzo. Nació mirando unos ojos oscuros en los que hay mil interrogantes y que aún hoy me causan vértigo. Y es que me despierto con la mujer hermética pegada a mi piel, agarrada a la garganta, queriendo dominar mis dedos para que la describa. Para que la dibuje con palabras y le haga cobrar vida.
Hoy creo este blog con el firme propósito de cuidarlo y mantenerlo y con las ganas de que quien pase por aquí pueda disfrutar de las historias que voy a contar.
La mujer hermética son historias, cada una diferente. Será un espacio de literatura, de prosa y, quizá si me veo valiente, de poesía.
Bienvenidas, bienvenidos. Poneos cómodas, nos espera un largo viaje.
Macarena Aguilar
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